Un tubo de órgano en la carta a los Reyes Magos

Muchas veces le damos vueltas y vueltas a la carta a los Reyes. Pensamos en cosas que podríamos pedir, y terminamos rellenándola más deprisa de la cuenta, sin reflexionar sobre lo que realmente nos hace falta.

Dejando a un lado las cosas inmateriales, las más valiosas, como el amor o la paz, la próxima noche de Reyes podríamos recibir un regalo de los que pueden duran siglos y siglos. La mayoría de las cosas que se piden en una carta habitual se gastan al cabo de poco tiempo.

¿Y qué tal si pedimos un tubo de órgano? Fíjate en los tubos de los órganos históricos, algunos del siglo XVI, ahí siguen, llenando de armonía los templos y elevando el alma hacia la contemplación de la Belleza. Piénsalo bien: tu nombre, o el de tu familia, quedará ahí grabado, imperecedero, y dentro de siglos alguien lo volverá a leer mientras escucha sonar el órgano de San Miguel. Es un regalo difícil de mejorar.

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